PALOMA LLANEZA: “MUCHOS ABOGADOS ESTÁN DESEANDO JUBILARSE PARA NO LIDIAR CON LOS CAMBIOS QUE VIENEN. NO TENGO BUENAS NOTICIAS”

Soy una cosa mutada, no sé lo que soy”, afirma Paloma Llaneza de sí misma. Abogada, programadora, experta en derecho comunitario y de nuevas tecnologías y escritora de éxito. Este año ha publicado “Datanomics«, un ensayo sobre el uso que las compañías tecnológicas hacen con nuestros datos, y también una novela, Apetito de riesgo. Pero Paloma es ante todo abogada de raza, con más de treinta años de experiencia en derecho y nuevas tecnologías. Charlamos durante el reciente Congreso de la Abogacía, celebrado en Valladolid sobre el presente futuro de nuestra profesión. Para aquellos que quieren jubilarse antes de que llegue el tsunami tecnológico, no trae buenas noticias. Si quieres proteger tu privacidad en la red, aquí te deja unas pistas.

—¿Que te ha parecido el congreso de la Abogacía?

Entre los ponentes he visto mucha gente nueva, mucho ingeniero y otros perfiles no legales, lo cual es positivo. Entre el público, un montón de compañeros que buscan respuestas, porque se están dando cuenta que vienen muchos cambios.

—¿Estamos preparados?

Veo mucha inquietud. Hemos venido unos 2.000 de los 105.000 abogados colegiados en España. Hay mucha soledad y desamparo en la profesión.

“Los divorcios de
mutuo acuerdo, compraventas,
arrendamientos urbanos
y reclamaciones de cantidad
de menos de 3.000 euros los
asumirán las máquinas
dentro de bien poco”

—El panorama es complejo y los augurios hablan de que cada vez el trabajo se va a reducir aún más…

Efectivamente. He visto compañeros que han perdido una parte importante de su negocio con un cambio regulatorio, como la desaparición de las faltas en el proceso penal. Ahora quieren reconvertirse a toda prisa en abogados tecnológicos. Pero eso lleva tiempo y experiencia.

—El 80% de la profesión en España son despachos unipersonales o despachos de hasta 3 socios. Están hasta arriba de trabajo y se le está explicando que necesitan hacer un montón de trabajo nuevo, distinto además de sus tareas habituales. ¿Qué tareas o procesos debería acometer de modo inmediato para entrar con buen pie en la abogacía transformadora?

Lo primero que hay que decirles es que, si creen que van a poderse jubilar con este antiguo modelo de negocio, traigo malas noticias. Hay compañeros que están diciendo: “me quiero jubilar antes de que llegue el tsunami”. A no ser que tengas 65 años, no vas a llegar y la jubilación no va a resolverte el problema.

Dentro de diez años
tu cliente va a ser un millennial
de treinta años, que no quiere

contacto humano y prefiere
reservar un restaurante
a través de una aplicación
de móvil.

—¿Cómo reaccionar? ¿Hay que invertir en tecnología?

Yo uso una frase de Bezos: “No tienes que preguntarte qué tecnología necesitas, sino qué es lo que va a necesitar tu cliente dentro de diez años” La abogacía transformadora no es una abogacía que se transforma en tecnología; eso los harán los ingenieros. Lo importante es qué me queda a mi después de que todo esto se implante. ¿Ser una interfaz humana con el cliente? Puede que todos estos procesos generen una responsabilidad civil tan grande que IBM o Google y prefieren que la asumas tú…

—He asistido a varias ponencias que prometen resolver una inquietud concreta y  proponen  soluciones poco prácticas, como “hay que pensar en el cliente” o “hay que alcanzar la excelencia” ¿puedes concretar un poco la respuesta?

Pues lo que hay que hacer es ver a qué te dedicas y cuestionarte si eso va a ser relevante dentro de diez años. Por ejemplo, estoy convencida de que los divorcios de mutuo acuerdo y no excesivamente litigiosos los podrá hacer una máquina perfectamente dentro de muy poco. Otros sectores a los que se dedican muchos despachos como arrendamientos urbanos, compraventas pequeñas, pleitos de reclamación de cantidad… Llegad a vuestro despacho y preguntaros cuántas veces habéis abierto el modelo de demandas para hacer una vez más una reclamación de cantidad en los últimos cuarenta años. Todo ese trabajo reiterativo probablemente desaparecerá. Si te quitan ese trabajo fácil, ¿sobrevive tu negocio? Todo eso se va a llevar a través de páginas web a cambio de un pago mensual de pocos euros.

—El trabajo sencillo y que no aporta valor

—Yo he dado clases muchos años en el colegio a compañeros y cuando acabas la clase se te acerca la gente pidiéndote modelos de contratos ¡Lo que más se vende en el mundo editorial son los libros de modelos!  Si utilizas modelos estándares, ¿por qué no los va a utilizar una máquina?

—Pero la interacción humana…

No me vale con que “yo tengo un cliente mayor, y tenemos una relación personal, le escucho, conozco sus problemas”. Dentro de diez años tu cliente va a ser un millennial de treinta años, que no quiere contacto humano y prefiere reservar un restaurante a través de una aplicación de móvil.

—Y parece que, si no reaccionamos, otros actores no jurídicos se van a comer una parte importante del pastel. Se habla poco del intrusismo profesional…

La abogacía no ha reflexionado mucho sobre la llegada de nuevos actores al mundo jurídico. Si no lo hacemos nosotros lo harán por nosotros. Deberíamos reflexionar sobre la reserva de actividad.

—¿En qué consiste?

—Si no se describe en detalle en qué consiste nuestra actividad, difícilmente la podremos reservar.  La descripción de la Ley Orgánica del Poder Judicial solo se refiere los abogados que van a tribunales, dejando fuera a los abogados consultivos, que son la mayoría.

—¿Y por dónde tiene que ir esta descripción?

—La American Bar Association ya ha demandado a una empresa tecnológica que invadía claramente competencias de abogado. Esta sentencia indica que todo aquello que sea repetitivo y modelizable no debería estar dentro de la función de la abogacía y por lo tanto puede ser prestado por cualquiera. El abogado deberá dedicarse a aquello que sea capaz de crear con su intelecto de manera artística. hay una gran parte de la labor del trabajo del abogado que es repetitiva, estandarizable y además de modo muy sencillo. No necesito una inteligencia artificial para definir los pasos de un proceso de un divorcio de mutuo acuerdo. Lo podría hacer mañana en Google

—Vamos a la deconstrucción de la profesión en distintos procesos y tareas que no aportan valor y otras tareas que sí son realmente valiosas…

DATANOMICS: DAMOS MUCHOS DATOS SIN SER CONSCIENTES

No podíamos dejar pasar la oportunidad de charlar sobre el libro Datanomics, donde Paloma aborda con detalle qué hacen las grandes empresas tecnológicas con todos los datos que dejamos durante nuestra navegación con el móvil o el ordenador. Las ventas, según la autora, evidencian el interés que suscita esta problemática « Nos estamos saliendo. Ya estamos acabando la segunda edición y ahora vamos a por la tercera ¡Un hit editorial!»

—En el libro adviertes sobre el uso que se puede dar a todos los datos que recopilan sobre nosotros las grandes compañías digitales. Todo lo que saben y cómo lo utilizan. La conclusión es que deberíamos dejar de emplear casi todas las aplicaciones.

Ganas dan. El gran problema que tenemos es que los tratamientos de las empresas extractivas de datos desde Estados Unidos han sido perfectamente legales. Otra cosa es si ha sido legítimo ya que la legitimidad tiene que ver con la ética. Pero legal ha sido porque se ha sujetado a las normas que en cada momento estaban vigentes en cada país. No son precisamente entidades que no tengan la capacidad de contratar a los abogados más prestigiosos. El reglamento les obliga a cambiar de chip en Europa, y lo cambiarán.

—Luego está el problema del consentimiento

Los usuarios consienten sin leer los tratamientos y finalidades. En la recogida del dato el consentimiento del usuario es jurídicamente irreprochable

—¿No es una ficción jurídica?

No; no es una ficción jurídica. El consentimiento está en la base de nuestro derecho continental ya desde el derecho romano. ¿Consiento o no consiento? En todos los ámbitos de la vida, la voluntad es la base. Pero en un mundo tecnológico se convierte en un mero trámite sin trascendencia. Y eso es lo preocupante

No borro aplicaciones a nadie,
pero analiza e infórmate

SABEMOS QUE DEBEMOS PROTEGER NUESTRA PRIVACIDAD, PERO NO HACEMOS NADA

—En tu libro mencionas la paradoja de la privacidad: cuanto más consientes somos de los peligros, menos actuamos contra ese peligro o miedo.

La paradoja se produce en todos los aspectos de la vida, pasa cada día. Yo siempre pongo este el mismo ejemplo: todos sabemos cuál es la alimentación adecuada. Llevamos muchos años de campañas en las que nos dicen cómo tenemos que alimentarnos. Además, una alimentación adecuada comporta mejor calidad de vida, salud, menos costes para la sanidad pública… Es una cuestión de interés público que la gente se nutra adecuadamente. Ponerte hasta arriba de colesterol no es bueno, pero hay una parte de nuestro cerebro que se ve impulsada a un placer inmediato. En la privacidad ocurre una cosa parecida. La gente me dice “Me he leído tu libro, ¡qué miedo! Vale, ¿Y qué has hecho a continuación?

—Yo incurro en ella cada día.

Yo también incurro. A pesar de que tengo el móvil y el navegador más triste de España, porque tengo muy pocas aplicaciones, y la navegación que hago es muy aburrida: medios de comunicación, lecturas.

—Pero ¿Qué debería de hacer la gente a continuación?

Pues debería de analizar cuáles son sus hábitos de consumo de medios de comunicación y ser consciente de lo que hay. Últimamente la gente me da el teléfono para que le vaya borrando aplicaciones, y no borro aplicaciones a nadie, pero analiza e infórmate. Yo estoy esta semana en Zaragoza en una exhibición en un centro de arte contemporáneo que se llama The Glass room, que ha pasado por muchas ciudades europeas donde se explica cómo se vive en una casa de cristal, que es como vivimos y luego proporcionan un kit de desintoxicación, donde se enseña a la gente a desintoxicarse y a cambiar.

ALGUNOS CONSEJOS PARA PROTEGER NUESTRA PRIVACIDAD

1.- Infórmate adecuadamente para qué usos y finalidades emplean tus datos las aplicaciones
2.-Cuestiónate qué aplicaciones para móvil necesitas realmente. Restringe el resto. Muchas de las aplicaciones que nos bajamos no las necesitamos y pagamos un precio caro en cuanto a toda la información que proporcionamos a cambio.
3.- Elimina las notificaciones de las aplicaciones. Están diseñadas para que te conectes al móvil de modo recurrente.
4.- Si pones el teléfono en escala de grises, reducirás la dependencia. Los colores de los móviles (especialmente el rojo de nuevos mensajes, o llamadas perdidas) están diseñados para que no puedas resistirte y abras la aplicación.


MEMORIA DE ELEFANTE
Paloma afirma tener una memoria prodigiosa. Hasta hace poco podía recordar qué había hecho el año anterior en la misma fecha: «Cuando escribí Datanomics intenté analizar si la perdida de esa cualidad casi circense era debido a los años o si había, además, otra razón. Y me di cuenta de que cuando entras en la vorágine del trabajo diario más o menos rutinario, no solo el tiempo corre más rápido, sino que la memoria deja de grabar lo que es repetitivo. A partir de esta reflexión, y de que mi último año ha sido apasionante, he recuperado bastante esa capacidad de recordar las cosas con precisión»